Como toda organización, tenemos unos principios que nos marcan nuestra forma de hacer las cosas, a los que hemos llamado Nuestras políticas, y que a continuación detallamos.

 

Nuestra Asociación es apolítica y arreligiosa, es decir, ni se alinea con ningún ideario político ni con ninguna religión, reconocida o no en nuestra sociedad. Por supuesto, tampoco pedimos a nuestros seguidores ningún patrón de convicciones y sentimientos, aparte del amor por la música y el deseo de conocer, preservar y divulgar nuestro patrimonio.

Creemos que el ciudadano debe tener libre acceso a la cultura, por lo que todas nuestras actividades son de entrada libre hasta completar aforo y nuestras publicaciones se ponen en nuestra web con libre acceso a todo aquel que lo desee.

El trabajo del músico debe ser retribuido, sin músicos no es posible apreciar la belleza de ninguna música, incluso la denominada “música enlatada” precisa de los músicos en la parte inicial del proceso de “envase”. El proceso de formación de un músico es largo y exigente y debería garantizarle la posibilidad de acceder a un puesto de trabajo dignamente retribuido, que es la única forma de que el constante proceso de perfeccionamiento técnico sea posible.

La Asociación no es xenófoba, en ningún sentido, tampoco en el musical. Ni se nos ocurre proponer que se renuncie al disfrute con Clemens non Papa, Byrd, Bach, Buxtehude, Mozart, Beethoven, Liszt, Schubert, Stravinski o Bernstein por citar sólo algunos de los más conocidos. A lo que aspiramos es a disfrutar aún más incrementando nuestras opciones con nuestro patrimonio musical, tan grande y tan desconocido.

No hay mejor música que la que te emociona, la Asociación cree sinceramente en ello, aunque el nombre del autor no nos suene de nada o la obra sea prácticamente desconocida o no conozcamos a los intérpretes. Aunque sin duda la perfección técnica es muy de valorar, creemos que el valor primordial es la transmisión de emociones.

La Asociación es antielitista. Partiendo de la definición de elitista del diccionario de la RAE como “que se comporta como miembro de una élite, que manifiesta gustos y preferencias que se apartan de los del común”, tenemos muy claro que lo que deseamos es que el conocimiento y aprecio de nuestro patrimonio musical sea muy común.

Reconocemos la labor de musicólogos e intérpretes en el estudio, descubrimiento e interpretación de tantas y tantas obras, pero creemos que falta una conexión entre esos dos mundos y el público en general, papel que humildemente creemos puede cubrir iniciativas como la del proyecto Cancioneros Musicales Españoles.